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FACTUALS

Xavi de la Fuente

SCREEN#REPORT_009

[ Publicamos un extracto del informe sobre FACTUALS elaborado por el equipo de B&W. ]

Algunos de los programas más entretenidos de la oferta televisiva actual son una derivación afortunada de los realities. No hay más que comprobar el éxito que ha tenido la salida en abierto de Discovery Max, con programas ya conocidos y algunas sorpresas agradables.

Aunque su planteamiento original sea parecido —se trata de ficcionar la realidad para convertirla en un tv show—, programas como Superestructuras, El último superviviente o Control de aduanas se distancian de otros productos supuestamente basados en la realidad. Mientras unos procuran magnificar los hechos para narrar historias atractivas —de ahí la denominación de factuals: facts, hechos— otros manipulan las historias para contar unos hechos más cercanos a la ficción que a la realidad: el estilo tradicional de Gran Hermano.

Los realities propensos a la telebasura adolecen de un defecto común: son trozos de realidad artificiales, muy alejados del mundo real. No importa si los participantes están atrapados en una granja, en una isla o en una casa: al final, no dejan de convertirse en bichos de laboratorio. Y la audiencia, fascinada, sigue la evolución de los animales por el laberinto, superando pruebas, apretando botones y palancas y recibiendo su recompensa. Con el tiempo, esa fascinación desborda el laboratorio y los pobres bichos acaban como animales de feria —en eso se han convertido algunos platós de televisión—, para deleite del público y ganancia de feriantes.

Con la programación de Discovery Max, podemos volver a la realidad. No son los únicos —en este género, además, abundan los programas para público infantil—, pero ofrecen un catálogo muy interesante.

Se permite la reproducción previa solicitud. Los interesados pueden dirigirse a contact@blancoandwhite.com

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